5 aspectos que debes valorar al comprar un coche fúnebre

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Foto de Johannes Rapprich en Pexels
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El coche fúnebre es uno de los símbolos más visibles de una funeraria y, a la vez, supone uno de los principales costes del negocio funerario. Por ese motivo, es inevitable que en el momento de su adquisición surjan multitud de dudas. Te ayudamos a resolverlas deteniéndonos en algunos consejos que, a buen seguro, facilitarán tu proceso de compra.

El emblema de toda funeraria: su coche

El coche fúnebre es una de las muestras más visibles de la excelencia y la calidad de las funerarias. También simboliza el respeto y reconocimiento hacia el fallecido, que realiza su último viaje en un vehículo de lujo. Lo curioso es que históricamente siempre ha sido así. Las tradicionales carrozas fúnebres de caballos se decoraban con plumas de avestruz si el fallecido era de la burguesía o la aristocracia. Cuantas más plumas llevaba la carroza, más rica era la familia.

Con el tiempo, los caballos se sustituyeron por motores, pero eso no ha cambiado el concepto de que el coche fúnebre es un vehículo de lujo. Por ese motivo, a día de hoy la mayoría de coches funerarios son de marcas como Mercedes, Jaguar, Cadillac, Loincoln, Volvo, Dodge o Chrysler. Ninguna de esas empresas vende directamente vehículos funerarios por motivos de marketing por lo que hay que recurrir a talleres especializados que se encargan de adaptar los modelos.

Los coches fúnebres requieren una gran inversión, pero también suponen todo un emblema que distingue a las funerarias. La característica que se busca es la sobriedad vestida de elegancia contenida, por eso, la mayor parte de los vehículos que se venden siguen siendo de color negro. Pero algunas marcas ya están apostando por colores corporativos como el gris, los metalizados o incluso el blanco. Una de las empresas que mejor ha aplicado esta estrategia es White Lady Funeral, del grupo australiano InvoCare, operada únicamente por mujeres y totalmente reconocible por su flota de vehículos blancos. 

Consejos para elegir un coche fúnebre

1. Medidas

Los coches funerarios son vehículos con un chasis especialmente largo con las medidas adecuadas para transportar el féretro y las coronas de flores. Es importante destacar este punto porque si te empeñas en reconvertir un Panda, un Corsa o un Mini en un coche fúnebre, posiblemente te saldrá más caro el carrozado que el coche en sí. La mayor parte de los coches funerarios que se utilizan en España son de la marca Mercedes Benz Clase E, y no sólo se debe al prestigio o a las características técnicas del vehículo, su enorme longitud también tiene algo que ver.

2. Precio

El Mercedes Benz Clase E cuesta unos 70.000 euros aproximadamente, a lo que hay que sumar el carrozado, que puede suponer entre 25.000 y 60.000 euros más. Por lo que, un vehículo funerario puede costar casi el doble que un coche convencional.

3. Porta-urnas y sistema de fijación

Es muy importante contar con un buen sistema de fijación del féretro al coche para evitar posibles accidentes. Lo más recomendable es buscar un porta-urnas integrado en la plataforma que sea adaptable a cualquier tipo de ataúd. Del mismo modo, un sistema de fijación deslizable te ayudará a evitar sobreesfuerzos porque facilita la introducción y extracción del féretro en el habitáculo interior.

4. Barras portacoronas

Algunas funerarias optan por habilitar un segundo vehículo para trasladar los ornamentos florales. No es la opción más económica ni tampoco la preferida por la mayor parte de los clientes, que prefieren que el último viaje de su ser querido se realice rodeado de flores. Por ese motivo, es importante que tu coche fúnebre cuente con barras portacoronas con puntos de anclaje exteriores distribuidos en los laterales. 

5. Motor

Lo habitual es que los coches funerarios vayan equipados con motores gasolina o diésel con una potencia de entre 260 cv y 612 cv en los modelos gasolina y de entre 160 cv y 330 cv en los diésel. También hay ya disponibles modelos híbridos enchufables de 320 cv, aunque si estás pensando en esta opción, debes analizar qué tipo de servicios funerarios sueles ofrecer habitualmente. Si hablamos de traslados dentro de una misma ciudad, los híbridos enchufables son económicos, ecológicos y silenciosos, perfectos para circular por un cementerio. De hecho, el Ford Mondeo Híbrido es uno de los modelos que más se está extendiendo entre las funerarias. Si sueles realizar traslados entre poblaciones a gran distancia, puede que no sea la opción más recomendable (al menos de momento) teniendo en cuenta su autonomía y su consumo en viajes largos.

¿Coche fúnebre de segunda mano o uno nuevo?

La incertidumbre económica y los constantes cambios en la legislación medioambiental, especialmente en lo relativo a las restricciones de circulación en el interior de las ciudades, hacen que muchas empresas se planteen fórmulas alternativas a la compra de su flota de vehículos funerarios.

El renting, o alquiler a largo plazo del coche fúnebre, es una opción interesante para los que no quieren realizar una gran inversión inicial y, a cambio de una cuota fija, se olvidan de los costes de mantenimiento y revisiones del vehículo, que van a cuenta del arrendador. En el caso del leasing, las funerarias pagan por alquilar el coche funerario con la opción de formalizar la compra, normalmente en el plazo de dos años. En este caso, son las funerarias las que pagan los gastos de mantenimiento del vehículo y pueden decidir si desean devolverlo y cambiarlo por un nuevo vehículo o comprarlo abonando un precio residual del coste inicial. Compañías como Funespaña han optado por el leasing como opción de adquisición de su flota de vehículos fúnebres.

 

Si optas por un coche fúnebre de segunda mano, recuerda que estos vehículos suele tener una vida útil de 10 años debido al gran kilometraje que soportan

 

La compra sigue siendo la opción favorita de la mayoría de empresas funerarias por las atractivas ofertas y facilidades de pago que ofrecen los concesionarios y también por las ayudas y subvenciones estatales para la renovación del parque móvil que ofrecen algunos países.

La opción habitual es que las funerarias opten por adquirir vehículos totalmente nuevos, pero también existe un mercado de segunda mano. Si vas a recurrir a este tipo de compra, recuerda que un coche fúnebre soporta un gran kilometraje porque está continuamente en marcha para ofrecer servicios que incluyen traslados de larga distancia y, por lo tanto, suele tener una vida útil de aproximadamente 10 años.

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